El aprendizaje cooperativo es un enfoque de enseñanza en el cual se procura utilizar al máximo actividades en las que sea necesaria la ayuda entre estudiantes dentro de un contexto de enseñanza-aprendizaje. Dicho Aprendizaje es una herramienta imprescindible para crear un ambiente de cooperación entre el alumnado y entre toda la Comunidad Educativa siendo clave para eliminar el fenómeno denominado como Bullying en los Centros Educativos.
El motivo de elección del tema nace de la base de que en la sociedad actual el acoso escolar (bullying en la extendida terminología anglosajona) ha sido hasta hace poco un fenómeno oculto, aunque haya estado presente siempre en las relaciones entre el alumnado, pero no ha sido objeto de estudio, ni ha generado reflexiones o reacciones, ni desde el ámbito educativo ni desde el punto de vista oficial. A medida que el acoso escolar y la violencia en las aulas ha aumentado, se ha convertido en objetivo de estudio y tema de interés en los Centros Educativos.
El acoso escolar es un fenómeno que se caracteriza principalmente por el miedo de las víctimas y de los testigos, cuando no de los propios centros. Por otro lado, también puede ser citado el acoso no físico, es decir el acoso emocional, que aunque sea percibido de menor manera puede llegar a provocar un mayor sufrimiento en la víctima. El acoso en su modalidad de exclusión social puede manifestarse de forma activa (no dejar participar), de forma pasiva (ignorar), o en una combinación de ambas.
Cuando hablamos de “acoso escolar” estamos haciendo referencia a situaciones en las que uno o más alumnos/as persiguen e intimidan a otro u otra – víctima - a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas y coacciones... pudiendo desarrollarse a lo largo de meses e incluso años, siendo sus consecuencias ciertamente devastadoras, sobre todo para la víctima pero también para los espectadores y para el propio agresor o agresora. Desde la Policía Nacional alertan de que un alto porcentaje de los alumnos entre 11 y 16 años se ha sentido en algún momento víctima de acoso escolar. De los afectados por casos graves, un 54% presenta síntomas de estrés postraumático, un 55% sufre depresión y un 53% tiene una imagen negativa de sí mismo, según el Estudio Cisneros sobre el tema. Por ello son muchos los personajes famosos que se unen a la segunda campaña de la Policia #NOALACOSOESCOLAR, siendo algunos de ellos Iker Casillas o Alberto Chicote. Un recorte de prensa del diario El País del pasado 15 de enero, nos recuerda que este no es sólo un problema de España, ya que por ejemplo la violencia entre menores en EE UU sigue enviando a miles de niños a los hospitales, a pesar de que el número de casos ha descendido un 10% en la última década. Cada año, más de 90.000 menores en EE UU acudieron a urgencias por violencia “intencionada” padecida en sus centros escolares, según un estudio publicado en la revistaPediatrics. El 40% de las lesiones fueron moratones y cortes, un 12% fueron fracturas, un 10%, fueron daños cerebrales y un 7%, daños musculares. Durante la realización del estudio, los investigadores hallaron que de los más de siete millones de lesiones que se produjeron en los colegios, más de 700.000 fueron intencionadas”.
El acoso escolar puede ser dividido en dos categorías:
- Acoso directo: es la forma más común entre los niños.
- Acoso indirecto o agresión social: suele ser más común entre las niñas y en general a partir de la preadolescencia. Se caracteriza por llevar a la persona a un aislamiento social. Este aislamiento se consigue mediante técnicas variadas que incluyen: difundir rumores, rechazar el contacto social con la víctima, amenazar a otros niños que se lleven bien con la víctima, criticar rasgos sociales, la manera de vestir de la víctima o su religión, raza, discapacidad…
Un tipo de acoso que se está produciendo en gran medida en la actualidad es el que se provoca por medio de las redes sociales. Este fenómeno es denominado Cyberbullying. Una de las manifestaciones más frecuentes de este ciber-acoso es la publicación de fotografías, casi siempre poco afortunadas, que pueden ocasionar molestia a sus protagonistas, a los que se suele etiquetar para que sus contactos vean las imágenes. Es también muy frecuente la creación de páginas o grupos destinados a agredir, burlar o denunciar algún aspecto íntimo de la víctima.
En la actualidad, el Ciberbullying resulta relevante por la gravedad de sus consecuencias, la dificultad de prevención y el alto grado de prevalencia. Según una encuesta realizada en noviembre de 2011 por LPSOS para la agencia de noticias Reuters el 12% de los padres (internautas) de todo el mundo asegura que sus hijos han sido acosados en Internet y casi un 25% conoce a un menor que ha sido víctima del denominado cyberbullying. A raíz de esa investigación se supo también que el vehículo más frecuente para el cyber-acoso son las redes sociales como Facebook, citada por un 60% de los encuestados. Los estudios más recientes confirman que los más vulnerables son los niños de entre 12 y 17 años edad, de nivel socioeconómico medio-alto y que cuentan con dispositivos móviles y acceso abierto a redes sociales y correo electrónico.
Pasemos a continuación a analizar que elementos se encuentran presentes en el “bullying:
- Deseo inicial obsesivo y no inhibido de hacer daño, y que va dirigido contra alguien indefenso/a.
- Manifestación realista del deseo anterior.
- Una persona es dañada.
- El maltrato se dirige contra alguien menos poderoso/a, bien sea porque existe desigualdad física o psicológica entre víctimas y maltratadores, o bien porque estos últimos actúan en grupo.
- Dicho maltrato no se puede justificar.
- Se repite de modo reiterado. Esta expectativa de repetición interminable por parte de la víctima es lo que le da su naturaleza opresiva y temible.
- El agresor siente placer al provocar el daño.
Realizada la presentación del problema y trasladandolo al tema de estudio del presente curso hemos encontrado que estudios recientes realizados por la Universidad de Extremadura afirman que la aplicación de técnicas de aprendizaje cooperativo reducen las conductas de acoso. Según Mª Isabel, profesora de la Facultad de Formación del Profesorado y autora de la tesis sobre El aprendizaje cooperativo y acoso escolar en primaria, el aprendizaje cooperativo “favorece actitudes positivas entre compañeros porque se relacionan más entre ellos”. Son técnicas que plantean un trabajo no solo grupal sino que “promueven el conocimiento entre los alumnos, las relaciones intergrupales positivas, el contacto personal y directo en condiciones de igualdad” matiza la profesora.
Las conclusiones del estudio publicadas en la revista Infancia y Aprendizaje indican que el aprendizaje cooperativo es una metodología útil para reducir las conductas de acoso en el aula en tres de los factores analizados: agresiones físicas, verbales y de exclusión social. La intervención en aprendizaje cooperativo influye más sobre las agresiones de exclusión social y agresiones verbales que sobre las agresiones físicas. Así, por ejemplo, según los datos del estudio se redujo la frecuencia de conductas como “dejar solos a los demás” y “ no dejar participar en actividades y juegos”. Esta investigación forma parte del proyecto de investigación de la UEx titulado “Análisis de la convivencia escolar en centros educativos de la Comunidad de Extremadura” iniciado en 2009 en el marco del III Plan Regional de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de Extremadura.
En el siguiente enlace se explica muy bien el Bullying:
http://aranzazu5.blogspot.com.es/2013_05_01_archive.html
http://aranzazu5.blogspot.com.es/2013_05_01_archive.html




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